Imagen corporativa de Moody's en las oficinas centrales de la agencia, en Nueva York (Estados Unidos. EFE/Archivo
Madrid, 3 may (Euroefe).- Los eurodiputados quieren limitar el poder de las agencias de calificación crediticia, pero se oponen a que, tal y como reclama la Comisión Europea, los clientes de este tipo de empresas tengan que cambiar cada tres años a la agencia que les califica.
Los eurodiputados planteraron su oposición a las exigencias de la CE durante un debate celebrado en la Comisión de Economía y Asuntos Monetarios del Parlamento Europeo la semana pasada sobre la batería de medidas que propuso el Ejecutivo comunitario el pasado 15 de noviembre para limitar el poder de estas agencias.
La CE había sugerido que ninguna agencia pudiera calificar al mismo cliente durante más de un trienio a menos que el emisor contratase a más de una agencia, en cuyo caso, sólo una de ellas tendría que respetar el límite de los tres años, pero ninguna podría duplicar ese periodo.
Desde que Bruselas presentó su propuesta, han sido numerosas las voces que han señalado las dificultades que entraña este tipo de rotación, sobre todo debido a que sólo tres agencias en el mundo -Fitch, Standard & Poor's, Moody's- están lo suficientemente desarrolladas como para ofrecer calificaciones tan específicas como las que requieren ciertos productos financieros.
El socialista italiano Leonardo Domenici, ponente del informe parlamentario sobre agencias de calificación, centró su intervención en sugerir alternativas a la propuesta de la Comisión como el alargamiento del período de rotación, la introducción de procedimientos de licitación y la apertura del mercado a las agencias calificadoras más pequeñas.
Más allá de la rotación, los eurodiputados se centraron en las calificaciones de deuda soberana y recalcaron que son un caso especial porque ponen en juego la credibilidad de los Estados miembros, por lo que reclamaron "reglas específicas" para este ámbito, así como la creación de una autoridad independiente encargada de estas valoraciones.
No todos los miembros de la comisión parlamentaria estuvieron de acuerdo con estas ideas, no obstante.
Algunos dijeron estar hartos de que se eche la culpa a las agencias de calificación de la delicada situación en la que se encuentran algunos gobiernos, que en realidad han llegado a ese punto a base de gastar más de lo que tenían.
Los eurodiputados sí estuvieron de acuerdo, en cambio, en que las calificaciones de deuda soberana deberían realizarse una vez que los mercados hayan cerrado y en horarios previamente acordados, y que la entidad afectada debería tener la oportunidad de responder a la calificación.
Otra de las cuestiones que abordó esta comisión parlamentaria fue la legislación comunitaria sobre instrumentos financieros (MiFID, en inglés).
Los eurodiputados reclamaron mercados mejor organizados, más transparentes y más protección para los inversores.
El debate sobre esta cuestión está de momento en un estado más atrasado, con el plazo para presentar enmiendas aún abierto, por lo que su votación no se producirá hasta principios de julio.






