Tarjeta Sanitaria Europea. Foto: Sonia Aguilera
Por Ioana Carp. Madrid, 18 jun (Euroefe).- Se acercan las vacaciones de verano y, para aquellos que tienen previsto desplazarse al extranjero, llega el momento de cerrar los detalles del viaje. Billetes, pasaporte, visados, reservas de hotel, cámara de fotos, equipaje… y seguro médico. Uno no tiende a pensar en que va a sufrir un accidente o caer enfermo durante sus vacaciones, pero hay que prever la necesidad de ser atendido por un médico fuera de nuestras fronteras. Si has elegido un destino europeo, esta circunstancia es ahora algo más sencilla.
La Unión Europea adoptó en 2003 la legislación necesaria para emitir la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE), que ofrece el acceso al tratamiento médico que se necesite durante una estancia temporal en otro Estado miembro y que reemplaza los diversos formularios anteriormente utilizados (en especial el conocido E-111).
Miguel Puente Pattison, Jefe de Prensa de la Comisión Europea en España, afirma que “se trata de empezar a armonizar un poco la cobertura sanitaria dentro de la UE, eliminando barreras. Es muy importante también poder viajar y hacer turismo con la tranquilidad de saber que si uno se pone enfermo, no va a tener que pagar cantidades exorbitantes en efectivo sino que el sistema sanitario de este país le va a cubrir simplemente con enseñar esta tarjeta”.
La TSE es individual y certifica el derecho a recibir las prestaciones sanitarias que sean necesarias también en los países que integran el Espacio Económico Europeo (Islandia, Liechtenstein, Noruega) y Suiza. Cada Estado miembro es responsable de la producción y la distribución de la tarjeta sanitaria europea en su territorio y su período de validez viene establecido por la institución que la expide En España, la tarjeta es válida por 2 años. La a tarjeta no es válida cuando el desplazamiento a un país europeo tenga la finalidad de recibir tratamiento médico.
Actualmente más de 180 millones de europeos disponen de esta tarjeta, que presenta aspecto similar en todos los países, lo que la hace fácilmente reconocible en la UE. Sin embargo, el nivel de implantación en los diferentes países de la Unión difiere bastante.
En países como Italia, Austria, República Checa, o Suiza, la mayoría de la población dispone de la tarjeta, unos datos que no se dan en otro grupo de países, entre los que se encuentra España, donde junto a otros como Grecia, Polonia o Bulgaria, menos del 10 por ciento de la población dispone de ella.
En 2011 en España fueron expedidas cerca de 2 millones de tarjetas, el número total llegando a 3 401 306, es decir, el 7,34% de la población total.
La Comisión Europea hace un esfuerzo extra para que la información sobre la Tarjeta Sanitaria Europea llegue a todos los ciudadanos de los 27 Estados miembros de a UE. Para ello, se ha desarrollado una aplicación para iPhone y para teléfonos con sistema operativo Android con el propósito de hacer conocer todos los detalles de este sistema con un solo vistazo en el móvil. La aplicación, que está disponible en 24 idiomas, enseña a utilizar la tarjeta, los números de teléfono de emergencia, los tratamientos y costes cubiertos, así como la manera de reclamar el reembolso y con quién contactar en caso de que se pierda.
La Tarjeta Sanitaria Europea no es la única medida tomada desde Europa con respecto a la sanidad en el continente. En 2008, se inició el proyecto epSOS, con el objetivo de promover el intercambio transfronterizo de datos de salud, mejorar la atención médica de los ciudadanos fuera de su país.
Mediante este servicio se pretende que el historial médico de cada paciente puede ser consultado por cualquier especialista en Europa. El paciente, que debe estar en posesión de la TSE, es el que debe confirmar el acceso a sus datos, lo que permitirá mejorar la toma de decisiones del diagnóstico y sacar prescripciones electrónicas para su dispensación en una farmacia.
En epSOS participan desde enero del año pasado 23 países, entre ellos España, a través del Ministerio de Sanidad junto con las comunidades autónomas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Cataluña.






