La UE sigue estancado en negociaciones sobre refuerzo de capital de la banca

UE BANCA | 02 de mayo de 2012

Bruselas, 2 may (EFE).- Los países de la UE aún están divididos sobre algunos elementos clave de la nueva normativa para establecer los requisitos de capital para la banca, sobre todo en lo referido al grado de flexibilidad de cada Estado a la hora de endurecer las exigencias.

Los ministros de Economía de la UE, reunidos de forma extraordinaria para intentar alcanzar a un acuerdo, han suspendido temporalmente la sesión de trabajo para que "los países más preocupados", unos siete, puedan realizar consultas bilaterales e intentar forjar un consenso, indicaron fuentes diplomáticas.

En las consultas participan Reino Unido, Italia, Francia y Alemania, entre otros.

Frente a un grupo de países encabezados por Reino Unido, Suecia y Polonia y la República Checa, que exigen más margen de maniobra para aumentar los requisitos, otro grupo, liderado por Francia y la Comisión Europea, pide una armonización máxima para no socavar el mercado único y generar desapalancamientos y desequilibrios.

La nueva norma exigirá al sector tener un coeficiente mínimo de capital ordinario del 4,5 % de los activos ponderados por riesgo, un capital de máxima calidad del 6 % y un capital total del 8 %.

Además introduce un colchón o reserva de conservación de capital del 2,5 % para todos los bancos en la UE y un colchón anticíclico, que se fijará a nivel nacional y se creará en tiempos de crecimiento económico, de entre el 0 y el 2,5 %.

Pero el margen que se les da a los países miembros en la regulación para imponer, durante dos años ampliables, requisitos más estrictos, previa autorización de la Comisión Europea para mitigar riesgos sistémicos no satisfacía a los Estados suficientemente.

La presidencia danesa de turno de la UE, en un intento de conciliación, ha propuesto crear otro colchón, el sistémico, para que los países puedan imponer un requisito adicional de capital de hasta un 3 % sin consultar a Bruselas.

Más allá de ese umbral necesitarían la autorización de la Comisión Europea, que a su vez tendría que consultar al Consejo Europeo de Riesgos Sistémicos (CERS) y a la Autoridad Bancaria Europea (ABE).

El ministro sueco, Anders Borg, insistía en un 5 %. "O tenemos bancos fuertes o los contribuyentes pagan el riesgo", dijo.

Su homólogo británico, George Osborne, se mostró más pesimista : "Si todos queremos unas normas conjuntas para terminar con 27 regímenes diferentes, este proyecto va a ser un auténtico fracaso. Ya tenemos Basilea III y hay muchos interrogantes sobre el sector bancario en Europea; no aplicarlo (...) podría ser un fracaso político y económico para nuestro continente".

Osborne se mostró de acuerdo con un aumento del 3 % o incluso más.

Pero el comisario europeo del Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, pidió limitar la flexibilidad.

"Puedo aceptar esta propuesta del 3 %, este colchón de capital adicional, incluso (uno) ligeramente superior, siempre que vaya acompañado por un razonamiento por parte del Estado miembro y del país de acogida, pero no puedo aceptar más sin autorización previa de la Comisión o de la ABE" e incluso del país de acogida, dijo.

Advirtió de que el mercado interior "se acabaría" si cada país modificara a su antojo el coeficiente de apalancamiento, el de la cobertura de liquidez y los requisitos de capital.

El ministro francés, François Baroin, dijo que el compromiso danés le parece aceptable y cedería en otros temas, como la publicación del apalancamiento (deuda sobre fondos propios) en 2015 y la introducción del coeficiente en 2018 si todos lo hacen.

El ministro español, Luis De Guindos, advirtió de las consecuencias de una norma descafeinada, porque eso mandaría una señal equivocada a los mercados.

"Aprecio la propuesta de la Presidencia, ésta va en la dirección adecuada, pero deberíamos analizar la posibilidad de aumentar esta flexibilidad a liquidez y al apalancamiento.

El viceministro italiano, Vittorio Grilli, alertó de que la idea de dar una gran discrecionalidad a nivel nacional "es una idea errónea", porque la experiencia de la crisis de 2008 "nos indica claramente que no teníamos suficientes normas comunes y coordinación de la supervisión a nivel mundial".

Contenido relacionado

España no descarta crear sociedades intermedias para activos inmobiliarios

Bruselas, 2 may (EFE).- El ministro de Economía y de Competitividad, Luis de Guindos, no descartó hoy la creación de sociedades intermedias para aislar activos inmobiliarios, pero recalcó que esa decisión dependerá de las propias entidades.

"No lo descarto, dependerá de los planteamientos que hagan las entidades", respondió el ministro preguntado por la posible creación de sociedades intermedias para aislar los activos inmobiliarios que posee la banca.

De Guindos, que mantuvo esta mañana una reunión previa al Ecofin de hoy con el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, no quiso concretar los planes del Gobierno español en este sentido ni aclarar si se creará una entidad pública o se darán ayudas a la banca.

"Si la valoración es la correcta, son operaciones de mercado", se limitó a decir el ministro.

"El elemento fundamental es la valoración", subrayó, y explicó que el decreto aprobado el pasado febrero por el Gobierno lo que pide es incrementar la reducción de las valoraciones que tienen los bancos sobre los activos dudosos, fundamentalmente inmobiliarios, valorados en 170.000 millones de euros, antes de finales de año.

Asimismo precisó que esa reducción tiene que llevarse a cabo este año e implica que los bancos españoles tienen que aprovisionar entre 53.000 millones y 54.000 millones de euros, lo que constituye un esfuerzo muy importante.

De Guindos aclaró que la idea es que las reducciones permitan pasar a las valoraciones de mercado, lo que facilitará el proceso de venta de los activos inmobiliarios.

Este proceso tiene además dos implicaciones positivas para la banca: que reduce su exposición inmobiliaria y que permite a las entidades centrarse en su negocio en lugar de tener que actuar como agencias inmobiliarias.

El ministro recordó que la reducción de valoraciones que tienen que realizar los bancos españoles afectan al 80 % para el suelo, al 65 % para las promociones en curso y al 35 % para la vivienda terminada, y aseguró que hay entidades que ya han llevado este proceso a cabo y las demás deberán completar el saneamiento antes de finales de año.

En cuanto al papel del Ejecutivo español en el proceso, el ministro sólo comentó que "puede establecer las normas generales" y sostuvo que "el núcleo central de la actuación del Gobierno ha sido el decreto ley".

La UE sigue estancado en negociaciones sobre refuerzo de capital de la banca

Bruselas, 2 may (EFE).- Los ministros de Economía de la UE aún no han logrado tras 13 horas de negociaciones un compromiso sobre las nuevas normas que reforzarán los requisitos de capital para la banca europea, aunque decidieron hora hacer un último intento.

Tras varias interrupciones de las sesiones de trabajo, consultas bilaterales y a varias bandas entre las posiciones más alejadas, los ministros reunidos de forma extraordinaria se habían acercado a un compromiso, pero tras leer el nuevo texto y redactar nuevamente algunos apartados de la normativa, quedó claro que el consenso no había llegado aún y la Presidencia danesa de turno incluso propuso seguir negociando en el próximo Ecofin del día 15.

No obstante, Alemania, la República Checa advirtieron de la "catástrofe" que supondría un fracaso de las negociaciones de hoy.

El ministro británico, George Osborne, se quejó de que el último texto de compromiso no reflejaba ninguna de las preocupaciones del Reino Unido, pese a ser sede de la mayor plaza financiera de Europa.

"Si eludimos el reto de implementar Basilea III podríamos enfrentar desafíos muy importantes para la confianza en Europa este año", afirmó.

"Ciertamente no podremos engañar a los mercados financieros, que seguirán estando preocupados por sus inversiones en Europa y en los bancos europeos", advirtió, al considerar que el compromiso no implementa las exigencias del acuerdo internacional de solvencia bancaria Basilea III, ni siquiera en la definición vinculante de lo que cuenta como capital de máxima calidad.

El escollo de las negociaciones sigue siendo el margen de maniobra que deben tener los países para aumentar los requisitos sin consultar a instituciones europeas.

Reino Unido, que aboga por una mayor flexibilidad nacional a la hora de endurecer los requisitos de capital al entender que son los contribuyentes de un país determinado los que pagan las facturas de un rescate y no toda Europa, cuenta con el apoyo de Suecia y de la República Checa, entre otros países.

Por otro lado, Francia, Italia y la Comisión Europea, abogan por una "armonización máxima" para no causar distorsiones en materia de competencia y no socavar el mercado único al provocar desapalancamientos (desinversiones) excesivos o repatriaciones de capital, si bien el ministro francés, François Baroin, dijo antes de abandonar el Ecofin que el texto es "aceptable y equilibrado".

El ministro español de Economía y Competitividad, Luis de Guindos había abandonado el Consejo ya por la tarde.

El último texto de compromiso permitiría a los países miembros aumentar hasta un 5 % las reservas de capital para las exposiciones nacionales de activos, después de notificar a la Comisión Europea.

También podrían incrementar hasta un 3 % las exigencias de capital sobre todas las exposiciones, es decir, las nacionales, las europeas y las de países terceros, aunque tendrían que consultar antes al país afectado si el aumento está dirigido hacia éste.

Si el país en cuestión no está de acuerdo, puede pedir una mediación vinculante de la Autoridad Bancaria Europea (ABE).

La mediación planeaba a última hora problemas para Polonia y la Comisión Europea se quejaba de que se le daba poco peso.

Ese colchón adicional se sumaría al de conservación de capital del 2,5 % para todos los bancos en la UE y al anticíclico, que se fijará a nivel nacional y en tiempos de crecimiento económico podrá llegar hasta el 2,5 %.

La nueva norma exigirá al sector tener un coeficiente mínimo de capital ordinario del 4,5 % de los activos ponderados por riesgo, un capital de máxima calidad del 6 % y un capital total del 8 %.

Además, los Estados miembros tendrían la oportunidad de imponer temporalmente requisitos más estrictos, previa autorización de reguladores comunitarios, para mitigar riesgos sistémicos.

Este aspecto planteaba igualmente problemas, entre otras cosas porque, en opinión de la Comisión Europea y de Alemania, se ha ido demasiado lejos porque el texto incluye burbujas en diferentes sectores y eso significaría conceder a los países una "carta blanca".

Noticias