La CE pide modernizar la defensa comercial ante los países emergentes

UE COMERCIO | 10 de mayo de 2012

La CE pide modernizar la defensa comercial ante los países emergentes
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La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, en la Casa Rosada de Buenos Aires, en la promulgación de la ley de expropiación de las acciones de Repsol en YPF. EFE/Archivo

Bruselas, 10 may (EFE).- El comisario europeo de Comercio, Karel De Gucht, abogó hoy por que la UE modernice sus instrumentos de defensa comercial para hacer frente al "capitalismo estatal" de China y otros países emergentes y evitar que las empresas europeas no denuncien prácticas injustas por temor a represalias.

En un discurso pronunciado durante una conferencia en Bruselas, De Gucht recordó que la última vez que la UE actualizó sustancialmente sus normas de defensa comercial fue hace dieciséis años y destacó que "el mundo ha cambiado considerablemente desde entonces".

"Ya es hora de que nos fijemos en cómo podemos ponernos al día", dijo, en referencia a la propuesta que la Comisión Europea (CE) tiene previsto presentar a finales de año para actualizar su defensa comercial.

"En un mundo ideal, haríamos frente a los cambios por medio de un gran acuerdo en la Organización Mundial del Comercio. Pero, ante la falta de impulso de la Ronda de Doha (para la liberalización del comercio mundial), es improbable que eso ocurra pronto", comentó.

Aseguró que, por ese motivo, la UE ha iniciado este "ejercicio de modernización".

De Gucht indicó que actualmente la economía mundial está considerablemente más integrada que en 1996, de cuando datan los instrumentos de defensa comercial de la UE, y subrayó que, en esa economía más globalizada, es más probable que las empresas europeas tengan que hacer frente a prácticas comerciales injustas.

En ese contexto, señaló que también se ha incrementado el llamado "capitalismo estatal" y como ejemplo de ese sistema puso a China, Rusia, Vietnam y otras economías emergentes.

En su opinión, ese modelo económico tiene dos consecuencias para la defensa comercial, y una de ellas es que los gobiernos pueden utilizar diversas políticas para dar una ventaja competitiva injustificada a una compañía nacional, como un acceso más barato a la financiación o a las materias primas.

"Este tipo de distorsión puede ser difícil de probar en un procedimiento legal como el nuestro", precisó.

La otra consecuencia, en su opinión, son las represalias, un asunto "difícil y sensible".

"Es innegable que muchas empresas europeas no desean dar el paso y hacer denuncias justificadas en la defensa comercial, debido al temor a consecuencias para sus negocios", señaló el comisario.

Según De Gucht, las consecuencias pueden ser "graves" para las compañías que exportan o invierten en el país denunciado.

"En nuestro sistema actual, no está claro cómo se puede garantizar que estas compañías tengan una oportunidad justa" de expresas sus quejas, concluyó.

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