Irlanda da un respiro a la UE con su claro "sí" al pacto fiscal

IRLANDA REFERÉNDUM | 01 de junio de 2012

Bruselas, 1 jun (EFE).- El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, mostró hoy su satisfacción por la aprobación en Irlanda del pacto fiscal de 25 países de la UE porque, afirmó, demuestra el compromiso del país con la integración europea y supone un importante paso hacia la recuperación y la estabilidad del bloque.

"Saludo el resultado positivo del referéndum irlandés acerca del Tratado sobre la Estabilidad, la Coordinación y la Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria", indicó Van Rompuy en un comunicado, tras conocerse que el pacto ha sido aprobado en referéndum por el 60,3 % de los votos, frente al 39,7 % que lo rechazó.

"Con este voto, los irlandeses han dado su respaldo a su compromiso con la integración europea. El resultado es un paso importante hacia la recuperación y la estabilidad" en la UE y la eurozona, señaló Van Rompuy.

El principal objetivo del acuerdo es obligar a los países a incluir de manera vinculante y permanente en sus legislaciones o constituciones la llamada "regla de oro", destinada a limitar el déficit estructural anual (sin incluir los gastos e ingresos de carácter cíclico) al 0,5 % del PIB.

El Ejecutivo comunitario elaborará informes sobre la correcta introducción del freno de deuda en las legislaciones por parte de cada país y, si persiste el incumplimiento, uno o más firmantes del acuerdo podrán llevar el caso ante el Tribunal de Justicia de la UE.

El pacto vincula, a partir del 1 de marzo de 2013, la concesión de rescates a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) a la ratificación del pacto fiscal y su contenido deberá ser trasladado a los Tratados de la UE en un plazo máximo de 5 años.

Los países tendrán que implantar un mecanismo automático de corrección de las desviaciones de los objetivos del déficit o del camino de consolidación, así como tener en cuenta su impacto acumulativo en la deuda.

El pacto permite, no obstante, a los países desviarse de esos objetivos a medio plazo o del ajuste, pero solamente en circunstancias excepcionales, como una "severa contracción económica".

El pacto presupuestario, un tratado intergubernamental que fue acordado en la cumbre europea del pasado 31 de enero, entrará en vigor el 1 de enero de 2013, si 12 países miembros de la eurozona han ratificado el documento, o el primer mes después del depósito de los instrumentos de ratificación de 12 estados del euro.

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Dublín, 1 jun (EFE).- El primer ministro irlandés, Enda Kenny, celebró hoy la "significativa" victoria del "sí" en el referéndum sobre el pacto europeo de estabilidad presupuestaria, que, según dijo, envía un "claro" mensaje sobre el "compromiso" de su Gobierno con la recuperación económica.

Según el escrutinio final del referéndum celebrado el jueves en Irlanda, el 60,3 por ciento de los que acudieron a las urnas dio luz verde a la ratificación de un texto que prevé imponer estrictas reglas presupuestarias a los países de la Unión Europea (UE).

Por contra, un 39,7 por ciento dijo "no" ante el temor de que la aplicación del tratado perpetuará las políticas de austeridad, impidiendo, dicen los detractores, dar relevancia a los planes de estímulo de la economía.

La participación en se situó en torno al 50,6 %, casi nueve puntos menos que en el referéndum de 2009, cuando se ratificó el Tratado de Lisboa.

Este pacto "no resolverá todos los problemas, pero sienta las bases para asegurar la recuperación de la economía", dijo Kenny, líder de un Gobierno de coalición entre conservadores y laboristas.

En su opinión, el resultado del referéndum ayudará a proporcionar "estabilidad" a Europa y a Irlanda, que sobrevive gracias al rescate de la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuantificado en 85.000 millones de euros.

Con su adhesión al pacto fiscal, recordó Kenny, Irlanda, en caso de necesidad, podrá además acceder a los fondos del Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera cuando finalice en 2014 su programa de ayuda.

Su colega laborista Eamon Gilmore, viceprimer ministro y titular de Exteriores, añadió que la victoria servirá para que el Ejecutivo pueda ahora abordar con sus socios cuestiones clave para la economía nacional, como son los planes para estimular el crecimiento en el continente y la reestructuración de la deuda bancaria irlandesa.

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Dublín, 1 jun (EFE).- Irlanda dio hoy un respiro a la Unión Europea (UE) al otorgar en referéndum un apoyo del 60,3 % al nuevo pacto de estabilidad fiscal, un texto que prevé más austeridad para un país intervenido hace dos años.

Una gran parte del electorado que acudió a las urnas este jueves, apenas el 50,6 % del censo, lo hizo con ganas de decir basta a los recortes del Gobierno, pero temeroso de que el "no" cerrase definitivamente el grifo de la ayuda exterior.

Así lo había planteado el Ejecutivo de coalición entre conservadores y laboristas durante la campaña, dejando entrever que la cita electoral era, en realidad, un plebiscito sobre el compromiso de Irlanda con el euro y sobre su futuro económico.

Aunque la consulta popular se celebró ayer jueves, los datos oficiales se dieron a conocer hoy: un 60,3 % de votos a favor del nuevo pacto fiscal y un 39,7 % en contra.

El primer ministro irlandés, Enda Kenny, agradeció hoy a los que respaldaron su propuesta en las urnas, pues reconoció los sacrificios efectuados por la ciudadanía tras dos años de severos recortes.

Para el presidente del Sinn Fein, Gerry Adams, que junto a la Alianza de la Izquierda Unida ha liderado la campaña del "no", los "problemas que afectan a los irlandeses seguirán ahí mañana".

"Claramente, una parte del voto del 'sí' estaba ideológicamente comprometido con esa opción mientras que otros lo aceptaron muy, muy a regañadientes", declaró Adams.

Sea como fuere, sostuvo hoy Kenny, la victoria mandará ahora un mensaje de estabilidad a los mercados internacionales y a sus socios europeos desde un país que sobrevive desde finales de 2010 gracias a los 85.000 millones de euros aportados en el rescate por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Esa es la teoría que parecen creer los irlandeses, alentados también por el hecho de que Dublín está cumpliendo con nota con las condiciones de su programa de ayuda, certificado por los inspectores de la Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE) y el FMI.

Su hoja de ruta obliga al Gobierno a aplicar un plan de ajuste encaminado a ahorrar este año 4.200 millones de euros para poder rebajar el déficit público hasta el 8,6 % del producto interior bruto (PIB).

Al año siguiente, Irlanda deberá introducir más medidas de austeridad para continuar rebajando el déficit hasta llegar al objetivo del 3 % del PIB fijado para 2015.

Con la adhesión de Irlanda al pacto de estabilidad, el país se compromete, además, a limitar su déficit hasta el 0,5 % del PIB en 2019, lo que demandará, según los detractores del tratado, más sacrificios de las clases sociales más pobres.

Kenny reconoció que el tratado "no solucionará todos los problemas" del país a corto plazo, pero confió en que incluya medidas de reactivación económica como contrapeso al rigor presupuestario, una reivindicación liderada por el presidente francés, Françoise Hollande.

Con él se pondrá "inmediatamente" en contacto para tratar estos asuntos, así como con la canciller alemana, Angela Merkel, o el presidente español, Mariano Rajoy, según adelantó hoy el "Taoiseach" (primer ministro).

Un adecuado equilibrio entre austeridad y crecimiento es el escenario con el que sueña el Ejecutivo irlandés para poder regresar en 2013 a los mercados de deuda y buscar fuentes de financiación a intereses más bajos que los impuestos en su programa de ayuda.

Si esa opción fracasase, Irlanda continuaría bajo el paraguas del rescate de la UE y el FMI hasta 2014 y más allá, en caso de necesidad, podrá acceder como firmante del nuevo tratado a los fondos del Mecanismo del Mecanismo Europeo de Estabilización Financiera (ESM, sus siglas en inglés).

Son, según los detractores del tratado, las "cuentas de la lechera" del Gobierno, preso, dicen, de las políticas de austeridad y con poco margen de maniobra para aliviar, tal y como ha prometido Dublín, la presión que imponen los recortes sobre la ciudadanía.

"El Gobierno se ha comprometido a abordar la cuestión del rescate a la banca, a acometer planes que incentiven el crecimiento y la creación de empleo. Vamos a asegurarnos de que lo cumplen", advirtió Gerry Adams.

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