El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. EFE/Archivo
Berlín, 3 jun (EFE).- La Comisión Europea (CE), el Consejo de la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el Eurogrupo trabajan en un plan global, por encargo de los líderes de la UE, para llevar a cabo una reestructuración a fondo de la zona del euro a abordar en la próxima cumbre, a finales de junio, afirma hoy el "Welt am Sonntag".
Según el dominical alemán, el presidente del Consejo, Herman van Rompuy; el de la CE, José Manuel Durao Barroso; el del BCE, Mario Draghi, y el jefe del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, recibieron ese encargo en la última cumbre informal de la UE, el pasado 23 de mayo.
Los cuatro representantes de las principales instituciones implicadas en la cuestión deberán elaborar una especie de hoja de ruta que afectará "a todos los niveles" de la UE y que se presentará a los líderes en su cumbre de finales de junio.
El propósito es que el plan, que es calificado de "proyecto revolucionario" por el rotativo, sea discutido, perfilado y adoptado a más tardar a finales de este año.
Van Rompuy, Barroso, Junker y Draghi trabajan, siempre según ese medio, sobre cuatro puntales: reformas estructurales, unión banquera, unión fiscal y unión política.
Su resultante será una nueva UE, si es que, precisa "Welt am Sonntag", los líderes consiguen el necesario consenso para ello, puesto que lo contrario implica el riesgo de escisión entre los 27.
El programa incluirá medidas concretas para impulsar el crecimiento y no concentrarse únicamente en la austeridad, puntal hasta ahora de la vía preconizada por el Gobierno de Angela Merkel.
El BCE debe, asimismo, estar preparado para actuar más decididamente y dotarse de mecanismos centralizados de supervisión sobre el conjunto de la banca.
Asimismo, desde la institución de Draghi se apunta a la creación de un fondo de rescate para la banca, cuestión que topa con el rechazo de Merkel, quien hasta ahora ha insistido en que no hay una vía directa de ayuda a los bancos.
El propósito de la hoja de ruta, cuyo punto álgido será la unión fiscal, es estar mejor equipado frente a situaciones como la actual y responder a las presiones internacionales para superar la crisis de la zona del euro, tras dos años en persistente situación de emergencia.
El rotativo recuerda que la propia canciller apuntó la necesidad de diseñar un programa global esta semana, al afirmar que se debía reflexionar acerca de cómo debe evolucionar Europa "en los próximos cinco a diez años".
Merkel ha mostrado su disposición a modificar ciertas posturas hasta ahora consideradas inamovibles, no sólo por presiones de sus socios de la UE, sino también de la oposición alemana.
Este sábado, en una reunión con delegados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside, Merkel se declaró dispuesta a la implantación de un impuesto sobre las transacciones financieras, tal como le exige la oposición a cambio de su respaldo parlamentario al pacto fiscal europeo.
Esa tasa a las operaciones bursátiles no es viable a escala mundial o de toda la UE, pero sí "entre algunos países de características similares", dijo la canciller.
Merkel dio un paso claro en dirección a la principal exigencia de socialdemócratas y verdes, cuyo respaldo precisa para la ratificación parlamentaria del pacto fiscal.
La canciller necesita el apoyo de la oposición para que el pacto supere el trámite parlamentario, que en Alemania está condicionado a la aprobación por una mayoría de dos tercios en las cámaras Baja y Alta.
Frente a esa concesión a la oposición, Merkel se ratificó en su rechazo frontal a la emisión de eurobonos, como reclaman algunos de sus socios europeos, especialmente, el presidente francés, François Hollande, como fórmula para hacer frente a la crisis de la deuda.
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La CE cree que la autoridad fiscal que pide Rajoy ya está en sus propuestas
Bruselas, 3 jun (EFE).- La "autoridad fiscal" europea defendida ayer por el presidente español, Mariano Rajoy, sería algo muy similar al resultado de poner en marcha las últimas propuestas en ese ámbito planteadas por la Comisión Europea (CE) y que actualmente discuten los Estados miembros y la Eurocámara.
Así lo ha asegurado hoy a EFE una portavoz del Ejecutivo comunitario, un día después de que Rajoy subrayase la necesidad de crear una autoridad fiscal a escala comunitaria que se encargaría de la gestión de la deuda europea y que armonizaría las políticas fiscales de los estados miembros.
"Si el 'two-pack' -nombre que Bruselas dio a su última propuesta de gobernanza económica- presentado hace meses por la Comisión es finalmente acordado por el Parlamento y el Consejo, tendremos algo muy parecido a eso en cuanto a supervisión fiscal", ha explicado la portavoz Emer Traynor.
La CE propuso en noviembre del pasado año completar la gobernanza económica de la zona del euro con una nueva legislación que le daría un control muy importante de las políticas fiscales y los propuestos nacionales.
Según el plan, entre otras cosas, los países del euro tendrían que entregar cada mes de octubre un proyecto presupuestario a la Comisión, que se encargaría de determinar si se ajusta a los objetivos y podría demandar cambios en el mismo.
Llegado el caso, Bruselas tendría incluso capacidad para pedir al Consejo Europeo que recomendase a un Estado miembro pedir asistencia si su situación financiera tiene "importantes efectos adversos" para la estabilidad de la zona del euro.
Aplicado a la realidad de hoy en día, la nueva legislación daría capacidad a la CE para demandar, si así lo considerase oportuno, que por ejemplo el gobierno español solicitase un rescate, algo que no puede hacer con las normas en vigor.
Según publica hoy el semanario germano "Der Spiegel", Alemania quiere que España recurra al fondo de rescate europeo y así se lo habría hecho saber el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, al titular español de Economía, Luis de Guindos.
En esa situación de presión sobre España por su situación financiera, sus dificultades para financiarse y las dudas sobre su banca, Rajoy defendió ayer la necesidad de una autoridad que oriente "la política fiscal en la zona euro" y sirva de "asidero para la confianza en el euro".
Rajoy no precisó qué fórmula desea España ni si esa autoridad podría ser la propia Comisión con poderes reforzados, tal y como prevé el "two-pack".
La CE espera que las nuevas normas propuestas en noviembre puedan estar aprobadas ya este mismo verano, con el beneplácito del Parlamento Europeo y los gobiernos.
La "autoridad fiscal" planteada ayer por Rajoy debería ocuparse también, según el presidente español, de gestionar la deuda europea.
En este ámbito, el Ejecutivo comunitario ha propuesto trabajar en fórmulas de mutualización de la deuda que permitan a los países en más dificultades financiarse en los mercados con mayor facilidad.
"En cuanto a la gestión de la deuda, el establecimiento de una hoja de ruta -como propuso el vicepresidente (Olli) Rehn- que llevaría a algún tipo de bonos de estabilidad es el mejor camino para avanzar hacia este objetivo", ha asegurado hoy la portavoz de la CE.
La acuciante situación que vive la zona del euro y, en especial, los temores sobre España han impulsado en las últimas semanas el debate sobre el futuro de la moneda única y de sus mecanismos.
En su última reunión informal, los líderes de los Veintisiete encargaron a los presidentes de la Comisión Europea, del Consejo de la UE, del Banco Central Europeo y del Eurogrupo preparar las bases para una "nueva etapa" de mayor integración de las economías del euro.
Esas primeras ideas serán presentadas por los cuatro presidentes en la cumbre europea de los próximos 28 y 29 de junio.








