La UE amenaza a Bielorrusia, pero evita una escalada en la crisis diplomática

BIELORRUSIA SUECIA | 10 de agosto de 2012

La UE amenaza a Bielorrusia, pero evita una escalada en la crisis diplomática
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La bandera de la Unión Europea (UE) junto a las de varios países miembros en la sede del Consejo Europeo en Bruselas. EFE/Archivo

Bruselas, 10 ago (EFE).- La Unión Europea amenazó hoy a Bielorrusia con más sanciones y con aumentar su apoyo a la oposición, pero dejó de lado posibles acciones inmediatas y prefirió evitar una escalada en la crisis diplomática abierta tras la expulsión del embajador sueco de Minsk.

Los Veintisiete, reunidos de urgencia para tratar el asunto, acordaron simplemente transmitir "en los próximos días" un "mensaje muy claro a todos los embajadores bielorrusos de Europa" en el que se subrayará el apoyo a Suecia en el conflicto diplomático.

Esa será, por ahora, la única acción inmediata que emprenderá el bloque para responder a la que ya se conoce en algunos foros como la "crisis de los ositos de peluche".

Y es que la expulsión del embajador sueco, Stefan Eriksson, responde según los analistas a una acción de protesta llevada a cabo por opositores el pasado 4 de julio, en la que se lanzaron desde una avioneta sueca ositos de peluche con consignas en favor de la libertad.

Según medios locales, en el avión viajaban dos miembros de la compañía de relaciones públicas sueca Studio Total y varios opositores, disidentes y activistas de los derechos humanos bielorrusos exiliados en la vecina Lituania.

Amnistía Internacional ha advertido de que un fotógrafo y estudiante de periodismo podría ser condenado a siete años de cárcel por colgar fotos de los ositos de peluche en internet.

Hoy, el Comité de Seguridad Estatal (KGB) de Bielorrusia citó a los suecos que pilotaban la aeronave y advirtió de que juzgará y castigará de acuerdo al código penal a los ciudadanos bielorrusos que participaron en los actos.

Mientras tanto, los Veintisiete optaron por una respuesta moderada a la crisis, que ha hecho que Suecia y Bielorrusia expulsen recíprocamente a personal diplomático, pero dejaron claro que no se quedarán al margen.

"Esta no es una situación únicamente entre Suecia y Bielorrusia, es una situación (...) que afecta a la relación de la UE con Bielorrusia", declaró Olof Skoog, presidente del Comité Político y de Seguridad de la Unión, órgano que reúne a los representantes permanentes de los Veintisiete en Bruselas.

Skoog advirtió de que el caso tendrá "un efecto" a la hora de revisar las sanciones a la exrepública soviética, un proceso que se llevará a cabo "en los próximos meses".

Actualmente más de 200 personas y una treintena de empresas vinculadas al régimen del presidente Alexandr Lukashenko figuran en la "lista negra" de la UE, lo que bloquea sus activos en territorio comunitario y les impide viajar a los Veintisiete.

La UE, que ya había impuesto sanciones a Minsk en los años noventa, retomó esta vía tras las detenciones de opositores en los disturbios que estallaron en la capital bielorrusa en diciembre de 2010, cuando la oposición salió a las calles para denunciar el fraude en las elecciones presidenciales.

En la reunión de hoy, los Veintisiete se comprometieron en este sentido a "hacer más en apoyo de agentes de los cambios democráticos y de la sociedad civil en Bielorrusia".

Si eso se materializa, es de esperar un incremento de la tensión entre las dos partes, ya muy tirantes en los últimos años como consecuencia de las medidas restrictivas europeas.

En septiembre de 2011, por ejemplo, Lukashenko boicoteó una cumbre de la UE con sus vecinos del Este al considerarse discriminado y ese mismo año retiró a sus embajadores en Bruselas y Varsovia en señal de protesta.

Esa acción motivó una llamada a consultas de todos los embajadores europeos en Minsk, una acción que en la situación actual no se ha debatido, según dijo hoy Skoog.

Los choques entre Lukashenko y los dirigentes europeos no son nada nuevo y se repiten periódicamente desde que el mandatario accediese a la presidencia del país en 1994.

Para Bruselas, Lukashenko es el último dictador de Europa, mientras que el gobernante bielorruso culpa de todos los males de su país a la UE, EEUU y la OTAN.

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