El primer ministro de Grecia, Antonis Samarás (d), y el presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker , durante el encuentro de hoy en Atenas. EFE
Moscú, 22 ago (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, descartó hoy que la reunión que mantendrá el viernes con el primer ministro griego, Andonis Samarás, sea definitiva para aclarar las condiciones del rescate de Grecia.
"No tendremos una solución el viernes. Esperaremos al informe de la troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional, FMI). Entonces, decidiremos", señaló la jefa del Gobierno alemán durante su visita oficial a Moldavia, según medios locales.
Un equipo de expertos europeos y del FMI se encuentra en estos momentos en Atenas para evaluar el nuevo plan de ajuste que pretende aprobar el Parlamento griego, antes de dar el visto bueno al nuevo tramo del actual programa de rescate.
Grecia ha pedido más tiempo a sus acreedores para seguir aplicando reformas estructurales que constriñen la economía del país, que según muchos expertos podría necesitar de un nuevo rescate, el tercero, para salir adelante.
La crítica situación de Grecia un año después de recibir la ayuda internacional, lejos de remitir, se ha agravado y amenaza con provocar nuevas divisiones en el seno de la Unión Europea respecto a la posibilidad de conceder créditos adicionales al país, más allá del rescate de 130.000 millones.
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Juncker condiciona la prorroga del ajuste griego al informe de la "troika"
Atenas, 22 ago (EFE).- Que Grecia tenga más tiempo para cumplir sus compromisos presupuestarios, para dar así un respiro a su deprimida economía, dependerá del dictamen de la troika de acreedores internacionales, según declaró hoy en Atenas el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.
"En lo que concierne a la prórroga pedida por el Gobierno (griego), se deberá tener en cuenta el informe de la troika" formada por la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (FMI), subrayó Juncker en una rueda de prensa en Atenas junto al primer ministro heleno, Andonis Samarás.
La canciller alemana, Ángela Merkel, abundó hoy desde Moldavia en la misma línea: "No tendremos una solución el viernes (cuando se reúne con Samarás). Esperaremos al informe de la troika. Entonces, decidiremos".
El jefe del Eurogrupo dijo que Grecia debía seguir en el euro, pero que afrontaba la "última oportunidad" de evitar la suspensión de pagos, y se mostró contrario a un tercer paquete de rescate para mantenerla a flote.
Samarás, a su vez, se comprometió a cumplir los acuerdos con sus socios, pero solicitó aliviar el ajuste para que Grecia vuelva a crecer. Este año el FMI prevé una caída de la economía helena del 7 %, muy por encima del 4,5 % que calcula el Gobierno.
"Hemos declarado que aplicaremos al pie de la letra el acuerdo. Lo que pedimos es volver a crecer lo antes posible", dijo Samarás.
Agregó que su Gobierno ampliará el programa de privatizaciones y acelerará las reformas y la lucha contra la evasión fiscal para demostrar su compromiso.
Grecia lleva cinco años en recesión, acumula una caída del 17,5 % del PIB desde finales de 2008 y el paro casi se ha triplicado en ese periodo, hasta más del 23 %.
A pesar del compromiso de Samarás, Juncker le replicó: "Debo decirles la verdad, Grecia está sufriendo una crisis de credibilidad".
Esa crisis de credibilidad se debe a la falta de avances en algunos puntos acordados en el programa de ajuste, como el retraso en las privatizaciones y las reformas estructurales para mejorar la competitividad de la economía helena.
También lanzó un dardo a los responsables europeos que han criticado a Grecia en los últimos meses.
"Si esos que piden la salida de Grecia de la eurozona hablasen menos, las privatizaciones habrían avanzado más rápido", destacó el primer ministro luxemburgués.
Juncker no mencionó durante la rueda de prensa un marco temporal para la adopción de decisiones sobre Grecia, pero en una entrevista hoy con la televisión RTL Luxemburgo declaró: "No habrá ninguna decisión sobre Grecia antes del mes de octubre".
Del informe de la troika depende la liberación de un tramo de 31.000 millones de euros que Grecia necesita para hacer frente a sus pagos y que es parte de los 130.000 millones de euros del segundo rescate heleno.
Grecia todavía debe presentar a sus socios una serie de nuevos recortes por 11.500 millones de euros, exigidos por la troika para que los prestamistas de Grecia accedan a seguir financiando al país.
La pretensión de Samarás es que ese nuevo plan de ajuste no se aplique, como estaba previsto, hasta 2014, sino que se amplíe hasta 2016 para aliviar el efecto de los recortes.
En una entrevista publicada hoy por el diario alemán "Bild", Samarás subrayó que pedía más tiempo, pero no más dinero.
Algunas fuentes gubernamentales citadas por la prensa helena consideran que el dinero que necesitaría Atenas para cubrir el desfase presupuestario respecto al plan inicial se podría obtener con emisiones de letras del Tesoro a corto plazo.
Atenas devolvió el lunes 3.200 millones en deuda en manos del BCE con una emisión de letras a tres meses por 4.063 millones de euros a un interés del 4,43 %, en la que fue la mayor salida a los mercados de los últimos dos años.
Samarás destacó al diario "Bild": "En los últimos tres años nuestra economía se ha contraído una quinta parte, los estándares de vida han retrocedido un tercio, los pensionistas han perdido la quinta parte de sus ingresos y la mitad de nuestra juventud se encuentra en paro".
Los nuevos ajustes por valor de 11.500 millones prevés más recortes de salarios y pensiones públicas, reducción del gasto social y una ola de cierres y privatizaciones de empresas públicas.
Además se planea despedir o mandar a una reserva laboral a 150.000 funcionarios.
La cita con Juncker inicia una serie de reuniones consideradas clave para la permanencia de Grecia en el euro, que incluye un viaje de Samarás a Berlín, el viernes próximo, y a París, el sábado.
Yannis Chryssoverghis
Samarás dice que una salida de Grecia del euro sería "una catástrofe"
Berlín, 22 ago (EFE).- El primer ministro griego, Andonis Samarás, dijo que una salida de su país de la eurozona sería "una catástrofe para Grecia y también algo muy malo para Europa".
"Una salida del euro sería una catástrofe para Grecia y también algo muy malo para Europa", dijo Samarás en una entrevista que publica mañana el diario alemán "Süddeutsche Zeitung".
Una salida del euro, según Samarás, dispararía las cifras de paro en Grecia hasta el 40 % lo que aumentaría la intranquilidad en toda la eurozona.
Samarás prometió también en la entrevista que Grecia cumplirá con sus compromisos y admitió que muchas de las críticas que se hacen tiene su razón de ser.
"Es verdad que muchos griegos no pagan impuestos, tenemos que lograr que esa costumbre se acabe", dijo Samarás en la entrevista.
Samarás, que se reunirá el viernes en Berlín con la canciller alemana Angela Merkel, tiene la esperanza de que los socios europeos le den plazo hasta 2016 para cumplir con los compromisos de ajuste y no hasta 2014, como se acordó inicialmente.
No obstante, en la entrevista con el diario alemán Samarás no quiso precisar si planteará ese tema el viernes en su entrevista con Merkel.
"Primero tenemos que mostrarle a todos que queremos cumplir", dijo Samarás.
El primer ministro justificó su deseo de una ampliación de los plazos con la situación de la economía griega, marcada por una recesión profunda.
"Nuestra economía se ha contraído un 27 % (desde el comienzo de la crisis). Grecia se desangra", dijo Samarás.
Samarás criticó también a aquellos que piden una salida de Grecia del euro y dijo que eso es algo que bloquea el programa de privatizaciones.
"¿Cómo voy a conseguir inversores si piensan que en lugar de sus euros terminarán recibiendo dracmas", dijo Samarás.
El primer ministro aseguró que cumplirá con la exigencia de ahorrar 11.500 millones de euros que es condición para el desembolso del siguiente tramo de la ayuda a Grecia, de 31.000 millones de euros.
Si esa ayuda no llega, dijo Samarás, "Grecia entrará en bancarrota".









