El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi. EFE/Archivo
Estrasburgo (Francia), 12 sep (EFE).- La Comisión Europea ha dado plenos poderes al Banco Central Europeo (BCE) para actuar como supervisor bancario de todos los bancos de la eurozona, un primer paso hacia una unión bancaria, que topa con la resistencia de Alemania y que augura una complicada negociación entre los países.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, presentó hoy ante el pleno del Parlamento Europeo y en el debate sobre el estado de la Unión, una regulación para que el BCE tenga la última palabra en decisiones clave para velar por la estabilidad financiera en la eurozona y supervisar a los 6.000 bancos.
Queda en manos de los reguladores nacionales la vigilancia diaria, mientras que la Autoridad Bancaria Europea (EBA) se reserva el diseño de los estándares técnicos, de las directrices y de las recomendaciones para la zona del euro y el conjunto de la UE.
Es "un primer paso crucial" hacia la unión bancaria, afirmó Durao Barroso, que aseguró que con la creación del mecanismo "se restaurará la confianza en la supervisión de bancos en la zona del euro", mermada tras los multimillonarios rescates públicos en diferentes países de la Unión Europea (UE).
En la cumbre europea de junio se acordó que la creación de un supervisor bancario único es un requisito previo para poner en marcha la recapitalización directa de la banca en Europa.
Mientras la propuesta ha sido recibida de forma positiva por la mayor parte de las capitales de la eurozona y la Eurocámara, Alemania reiteró su oposición a que el BCE supervise toda la banca.
Para el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, la iniciativa "es una buena base", si bien exigió que prime la "calidad sobre la cantidad" en esos controles y recalcó que "por razones prácticas, no es imaginable que el BCE pueda a corto plazo asumir adecuadamente el control de 6.000 bancos".
Por su parte, Barroso subrayó que la crisis ha demostrado que "el riesgo sistémico puede estar en cualquier lugar" y en cualquier banco, no solo en los considerados demasiados grandes como para dejarlos caer.
La tarea de supervisión del BCE estará claramente separada de la política monetaria -para lo que se establecerá un consejo de supervisión compuesto por un presidente y un vicepresidente, cuatro representantes de la institución y un miembro de cada uno de los supervisores nacionales- y se financiará con tasas de los bancos.
El mecanismo entrará en vigor por fases el 1 de enero de 2013: en una primera etapa controlará los bancos que hayan recibido o pedido ayudas públicas, mientras que a partir del 1 de julio lo serán los que pueden ocasionar una situación de riesgo sistémico y, comenzando el uno de enero de 2014, las 6.000 entidades de la zona del euro.
Los diez Estados miembros que no forman parte de la zona euro pueden a unirse a la iniciativa si lo desean.
La Comisión también ha tenido que encontrar un compromiso en la EBA para no herir las sensibilidades de Londres, siempre reticente a aceptar nuevas regulaciones que pudieran afectar a la City.
Se cambiará el sistema de votación porque actualmente la eurozona tiene mayoría simple en el consejo de supervisores.
El BCE tendrá que coordinar y expresar la posición de la eurozona y para cuando se tomen decisiones sobre el incumplimiento de leyes o mediaciones vinculantes, se creará un panel independiente con el presidente del consejo supervisor y un representante de un país que participa en el mecanismo y de uno que no se ha sumado.
Las decisiones serán adoptadas -salvo que se oponga una mayoría simple- con al menos tres votos de fuera y dentro del mecanismo.
El BCE podrá autorizar y retirar, tras una propuesta de la autoridad nacional, licencias; "evaluar" la adquisición y venta de participaciones significativas en bancos o efectuar pruebas de resistencia y exigir niveles de capital.
También podrá llevar a cabo investigaciones, inspecciones e imponer sanciones hasta el doble de las ganancias obtenidas o pérdidas evitadas por la violación o hasta el 10 % de la facturación anual.
Además, tendrá poderes de intervención temprana para bancos en riesgo, pero coordinará cierres con los reguladores nacionales.
Los reguladores nacionales por su parte retendrán la vigilancia diaria, decidirán sobre el establecimiento de un banco y la prestación de servicios, la protección del consumidor y los servicios de pago, entre otras labores.
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Los partidos europeos critican las carencias democráticas de la unión bancaria
Bruselas, 12 sep (EFE).- Los principales grupos políticos europeos saludaron hoy la propuesta presentada por la Comisión Europea (CE) para avanzar hacia una unión bancaria en la eurozona, pero criticaron las carencias democráticas de la iniciativa, especialmente su falta de control parlamentario.
El grupo de Socialistas y Demócratas (SyD) da la bienvenida al plan de la Comisión Europea para establecer una unión bancaria, pero advierte de que el Parlamento Europeo tiene que estar completamente involucrado en el proceso de toma de decisiones, señaló en un comunicado.
El presidente del grupo SyD, Hannes Swoboda, pidió que la supervisión bancaria sobre la zona del euro esté acompañada de una "reforma bancaria exhaustiva" en Europa y la creación de un fondo de resolución o liquidación, para evitar que los contribuyentes asuman los costes de la recapitalización de las entidades con problemas.
Sin embargo, la eurodiputada socialista Elisa Ferreira mostró su respaldo a que el BCE tenga el poder de supervisar, sancionar y cerrar bancos (tras consultar con las autoridades nacionales), pero señaló que estas nuevas facultades deben estar bajo control parlamentario a nivel europeo, "para asegurar la rendición de cuentas".
La diputada del Partido Popular Europeo (PPE) Marianne Thyssen afirmó que una supervisión bancaria "integrada y uniforme es una parte vital del paquete de medidas necesarias para arreglar los problemas de construcción a los que se enfrenta el euro".
Pese a esto, Thyssen rechazó el hecho de que el Parlamento solo pueda participar de manera consultiva en el proceso legislativo para la creación de la unión bancaria y no como colegislador.
"Es difícil de entender por qué la propuesta de la unión bancaria está basada en el método intergubernamental. Esta es una receta para crear un sistema de supervisión paneuropeo con un brazo atado a la espalda", criticó el líder del Grupo de Liberales y Demócratas (ALDE, en sus siglas en inglés), Guy Verhofstadt.
Verhofstadt lamentó que la propuesta vaya a ser negociada por la Comisión y los veintisiete miembros de la UE en el seno del Consejo Europeo, sin contar con el Parlamento Europeo.
El vicepresidente del Grupo de los Verdes, Raül Romeva, mostró su respaldo a una supervisión bancaria única, ya que apuntó a la falta de supervisión bancaria y la desregulación financiera como una de las causas de la actual crisis.
Sin embargo, Romeva consideró "peligroso" que el BCE cumpla este papel, pues "no rinde cuentas a ningún parlamento", un "déficit democrático" que los Verdes tratarán de subsanar en las próximas negociaciones antes de su aprobación.
La propuesta presentada hoy por la Comisión Europea establece, sin embargo, que el BCE tendrá que responder ante la Eurocámara, el Consejo y el Eurogrupo, y el presidente del consejo supervisor que se creará presentará tanto al Parlamento como a los ministros de Finanzas un informe anual sobre las actividades del mecanismo y comparecerá ante las comisiones parlamentarias competentes.
Reino Unido advierte de que la unión bancaria debe respetar el mercado único
Bruselas, 12 sep (EFE).- Reino Unido respaldó hoy la elección de Banco Central Europeo (BCE) como supervisor central de los bancos de la zona euro, pero advirtió de que velará por que la unión bancaria respete la integridad del mercado único de la Unión Europea.
"Reino Unido ha sostenido que una unión bancaria -incluido un cortafuegos financiero único- es una parte esencial para una moneda única estable", señaló un diplomático británico tras la presentación de la propuesta de la Comisión Europea para avanzar hacia una mayor integración financiera.
El Ejecutivo comunitario ha propuesto dar plenos poderes al BCE para actuar como supervisor bancario de todos los bancos de la eurozona, así como para asumir un papel central como garante de la estabilidad financiera de los Diecisiete, de modo que tendrá la última palabra en las decisiones clave.
"Como banco central de la moneda única, el BCE es la organización adecuada para asumir el papel central de supervisión de los bancos de la zona euro", recalcó la citada fuente británica.
Sin embargo, el diplomático británico advirtió de que Reino Unido no permitirá que la unión bancaria menoscabe los principios de unidad del mercado único.
"Hemos dicho que una unión bancaria en la zona del euro también debe respetar la integridad del mercado único para el conjunto de la Unión Europea, y vamos a asegurar de que así se hace en el acuerdo", subrayó.
La unión bancaria comprenderá a los diecisiete socios que comparten la moneda única, aunque los restantes diez Estados miembros de la Unión Europea podrán participar en la misma si lo desean.








