Los Veintisiete, divididos ante el supervisor bancario único para la eurozona

CRISIS UE | 15 de septiembre de 2012

Nicosia, 15 sep (EFE).- Los ministros de Economía de la UE analizan hoy por primera vez la propuesta de la Comisión Europea para crear un supervisor bancario único para la eurozona, después de que el viernes evaluaran el plan de compra de deuda y la situación de España, que anunció un plan nacional de reformas en el Eurogrupo.

El comisario europeo de Mercado Interior, Michael Barnier, se mostró el viernes confiado respecto a que se logre antes del fin del mes de diciembre un acuerdo para la puesta en marcha del supervisor e insistió en que el calendario es "difícil" pero "posible".

La propuesta de la Comisión Europea, que concede al Banco Central Europeo (BCE) prácticamente todos los poderes para supervisar a los 6.000 bancos de la eurozona, se ha topado con la resistencia de Alemania y Reino Unido ha advertido de que velará por que la unión bancaria respete la integridad del mercado único de la UE.

En la agenda del llamado Ecofin figura también la iniciativa que presentó el pasado 19 de marzo el Ejecutivo comunitario para regular la "banca en la sombra", entidades que ofrecen servicios similares a los de la banca pero que actúan al margen de la regulación y mueven en Europa casi 22 billones de euros.

Pese a la importancia de esta agenda para la generar estabilidad en los mercados financieros, todos los ojos estarán puestos sobre el plan nacional de reformas que anunció el ministro de Economía, Luis de Guindos, ante sus socios de la eurozona, y en un eventual programa de ayuda para la compra de deuda.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, explicó el viernes tras el Consejo de Ministros que el plan tendrá como elementos básicos la lucha contra el fraude fiscal y la liberalización de algunos sectores para fomentar la competitividad.

En un momento en el que toda la atención se dirige a una eventual solicitud del Gobierno español de un plan de compra de deuda y en las "estrictas condiciones" a las que el presidente del BCE, Mario Draghi, ha supeditado esa intervención, De Guindos rechazó que el plan de reformas tenga que ver con un hipotético programa de ayuda.

"No, no hay ninguna relación", afirmó tras la reunión del Eurogrupo, al tiempo que indicó que "absolutamente nadie" ha pedido a España que solicite un programa.

De Guindos, que tuvo que abandonar momentáneamente la reunión del Eurogrupo al sentirse indispuesto debido a una gripe, rechazó que esas reformas allanen el camino para cumplir las "estrictas" condiciones de Draghi, al asegurar que "eso tampoco es la misión".

Pese a las declaraciones del ministro negando cualquier tipo de presión, tras la primera sesión del Ecofin el viernes, el representante alemán del comité ejecutivo del BCE, Jörg Asmussen, afirmó que los gobiernos no deben esperar a tomar decisiones "sólo porque los mercados hayan sido relativamente benévolos la semana pasada", debido al impacto que el anuncio del plan de compra de deuda ha tenido en algunas primas de riesgo como la española.

El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Olli Rehn, insistió en que "no hay ninguna solicitud" por parte de España y que "el marco de condicionalidad está bien definido y conocido, tanto con respecto al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) como al BCE".

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Los Veintisiete, divididos ante el supervisor bancario único para la eurozona

Nicosia, 15 sep (EFE).- Los Veintisiete se han mostrado hoy divididos ante la creación de un supervisor bancario único para la eurozona, con unas diferencias que amenazan el objetivo de Bruselas de tener en marcha este organismo de control a partir del 1 de enero de 2013 y que anuncian unos meses de complejas negociaciones.

En la reunión de ministros de Economía de la UE (Ecofin), los Estados miembros han analizado por primera vez la propuesta de la Comisión Europea para avanzar hacia una unión bancaria, en la que el Banco Central Europeo (BCE) asumirá los poderes de supervisión de todos los bancos de la zona del euro.

El comisario europeo de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, reconoció en rueda de prensa las dificultades para crear un consenso en torno a la propuesta.

"Es mi trabajo construir compromisos dinámicos. Francamente, no me ha sorprendido la discusión, las críticas, ni los apoyos", afirmó Barnier, quien advirtió de que "no tenemos tiempo que perder".

Algunos Estados miembros, con Alemania a la cabeza, han expresado su escepticismo -o incluso resistencia- sobre la posibilidad de que el BCE asuma los poderes de supervisor bancario de las 6.000 entidades financieras que hay en la eurozona en enero.

En este sentido, el comisario precisó que, aunque el BCE estrene el estatus de supervisor bancario el 1 de enero, no asumirá de entrada todas las labores de supervisión cotidiana, sino que irá asumiendo competencias "paso a paso" a lo largo de 2013 y 2014.

"Sé que el calendario es ambicioso, exigente, pero pienso que es realista y necesario", insistió Barnier.

España respalda esta postura y se mostró a favor de "mantener las fechas", dijo el ministro de Economía, Luis de Guindos, en rueda de prensa tras el Ecofin.

La puesta en marcha del supervisor único beneficiará a España, ya que le permitirá acceder a la recapitalización directa de la banca, con lo que la ayuda financiera concedida por los socios europeos dejará de computar como deuda.

La discusión sobre las fechas esconde también diferencias más profundas entre los Veintisiete sobre cuestiones de fondo.

Uno de los puntos más problemáticos es cómo afectará la creación de este supervisor único para la zona euro a los diez Estados miembros restantes que no comparten la moneda única, tanto si se unen de manera voluntaria como si no lo hacen.

Barnier reconoció que hay un "problema jurídico" en la propuesta de la CE, que no prevé el derecho de voto para los países de fuera de la eurozona que participen en la supervisión bancaria, punto rechazado frontalmente por Suecia y otros países.

"Vamos a seguir trabajando para mejorar la asociación de todos los países", aseguró el comisario, quien garantizó que todos los países que participen tendrán acceso a toda la información necesaria y derecho a voto.

Otra de las cuestiones que preocupaban a los países de fuera de la zona del euro es que el BCE quedara al margen de las decisiones de la Autoridad Bancaria Europea (EBA en inglés), extremo que han negado Barnier y el vicepresidente del BCE, Vítor Constancio.

"El BCE tendrá que cumplir con las decisiones de la EBA como cualquier otro supervisor en los Veintisiete", dijo Constancio.

El comisario y el vicepresidente del BCE indicaron también que la aplicación de políticas macro-prudenciales (para prevenir futuras crisis) dictadas por el supervisor único no se extenderán a los Veintisiete, sino que se mantendrá la flexibilidad vigente.

Constancio trató también de calmar el temor de algunos países a que sus autoridades nacionales pierdan toda sus competencias de supervisión en beneficio del BCE, al asegurar que la institución trabajará de una manera "muy descentralizada", mano a mano con los bancos centrales nacionales.

Además, aseguró que el banco central rendirá cuentas sobre sus tareas de supervisión.

De Guindos pide cumplir plazos para la recapitalización directa de la banca

Nicosia, 15 sep (EFE).- El ministro español de Economía, Luis de Guindos, pidió hoy a sus socios europeos "ambición" y que mantengan los plazos previstos para crear un supervisor bancario único para la eurozona que facilite la recapitalización directa de la banca.

"El calendario es ambicioso, en el caso español, lo que apoyamos es que sea lo más rápido posible", afirmó el ministro en una rueda de prensa al término de la reunión de titulares de Economía de la UE (Ecofin) en Nicosia.

Para que la recapitalización directa sea posible, los Veintisiete tienen que dar luz verde primero a la puesta en marcha de un supervisor bancario único para la zona euro, prevista para el próximo 1 de enero.

Este calendario podría sufrir retrasos por la falta de consenso entre los Estados miembros.

"Tenemos que ser todos ambiciosos y mantener las fechas", recalcó De Guindos, quien admitió que sería "muy importante" que participaran los Veintisiete en la iniciativa.

Indicó que así surgen cuestiones institucionales y ciertas "inconsistencias geográficas" porque hay países que no están representados por el BCE porque no están en la eurozona.

Pero, agregó, "lo que sí hay es una voluntad genérica de que la supervisión afecte a los Veintisiete y una percepción de que sería lo ideal para evitar una situación de segmentación, de discriminación, y que el supervisor acabara cubriendo a todos los bancos de la eurozona".

"Lo que ha habido es básicamente un acuerdo para seguir avanzando porque es uno de los procesos fundamentales desde el punto de vista de la integración europea", subrayó.

La puesta en marcha de la recapitalización directa de la banca, a través de los fondos de rescate europeos, beneficiará a España, ya que en el momento en que se apruebe la ayuda financiera concedida por los socios europeos para sanear su sistema bancario dejará de computar como deuda pública.

"Es una de las conclusiones del Consejo Europeo (de junio) y en el memorándum de entendimiento de España se recoge que se puede hacer perfectamente, que se podría utilizar los instrumentos disponibles a futuro, incluida la recapitalización directa", añadió el ministro.

Por otra parte, De Guindos expresó la voluntad del Gobierno de cumplir el calendario marcado para el saneamiento del sistema financiero español "con especial atención a los plazos" y aseguró que este proceso estará finalizados a finales de este año.

"A finales de este año tendremos un sistema bancario saneado con entidades solventes, fuertes y recapitalizadas", resaltó.

De Guindos señaló que el próximo paso es la publicación a finales de este mes del informe de la consultora Oliver Wyman, que cifrará las necesidades de capital entidad por entidad.

El ministro reiteró que esta cantidad se mantendrá "claramente por debajo del tope de 100.000 millones de euros" fijado en la ayuda europea para la recapitalización de la banca española y consideró que las necesidades se aproximarán a los 62.000 millones inicialmente estimados.

"A partir de ahí, habrá que definir cuántas de esas necesidades de capital se concretan en inyecciones de capital porque hay que presentar planes de reestructuración de los bancos", señaló el ministro, quien confirmó que las entidades nacionalizadas supondrán un "porcentaje muy importante del conjunto de necesidades".

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