Izaskun Bilbao durante la presentación de su blog personal, un instrumento que quiere convertir en su "herramienta de relación con Euskadi desde Europa". EFE/Archivo
por Izaskun Bilbao Barandica
La sentencia del Tribunal Europeo denegando el carácter de marca continental de la denominación Txakoli ha puesto de nuevo de actualidad la polémica abierta entre productores vascos, de Cantabria y castellano leoneses en torno al uso comercial de este término.
Guste o no, los aspectos principales de este fallo del tribunal refuerzan la posición de los productores vascos. La actual legislación comunitaria concede a las denominaciones de origen existentes la titularidad de la marca y los derechos a que da acceso el uso de la misma. Por ello el tribunal aclara expresamente que su decisión:
1.- Carece de repercusiones en el derecho exclusivo del que disponen los tres consejos reguladores para utilizar los términos “chacolí”, “Txakolina” y “txakoli”;
2.- No implica autorizar el uso de dichos términos a agentes económicos distintos de los beneficiarios de ese derecho en virtud de dicha normativa
3.- No impide a los tres consejos reguladores exigir el respeto a la citada normativa.
No podía ser de otro modo porque exclusividad, titularidad de derechos y la capacidad para protegerlos son la base de la normativa estatal y la legislación europea que regulan el funcionamiento de las denominaciones de origen. La calidad de un producto siempre se basa en el trabajo, la materia prima, la disciplina, la profesionalidad y el conocimiento de quienes lo elaboran.
Las denominaciones de origen garantizan a los consumidores que los productos identificados con unas marcas determinadas son efectivamente de alta calidad. Para vender las producciones con esas etiquetas los productores deben acatar una disciplina de producción y someterse a rigurosos controles.
En el caso que nos ocupa el derecho de los productores vascos a distinguir su Txakoli se fundamenta en veinte años de trayectoria durante los que se han mejorado y estandarizado desde las especies de uva que se emplean en la producción hasta las técnicas de cultivo, pasando lógicamente por las prácticas enológicas.
Ese esfuerzo conjunto ha convertido un caldo de andar por casa en un vino que se sirve con respeto en las mesas de los mejores restaurantes del mundo. Así el Txakoli se ha convertido además en una producción de alta rentabilidad.
En este esfuerzo los txakolineros han estado acompañados en todo momento por las administraciones vascas ocupadas, como bien se ve en este caso, en atender los problemas del mundo real en abierta contradicción con los tópicos al uso.
Ahora que la marca vale dinero quienes no han realizado el mismo esfuerzo de disciplina y calidad en la producción pretenden aprovechar la posición ganada por las tres denominaciones de origen vascas. Admitir producciones no garantizadas por las denominaciones vascas perjudica para empezar a todos los productores que las integran. La bien ganada fama de sus vinos sufriría si se permitiese colocar gato por liebre. Pero el primer perjudicado sería el consumidor que en ningún caso recibiría la calidad esperada. Por eso tanto esta sentencia como la propia Comisión Europea, que así lo expresó en respuesta a una pregunta que le realizamos sobre esta polémica, coinciden en señalar que nadie puede aprovecharse gratuitamente del trabajo ajeno.






