Seguridad en los aeropuertos, pero no a cualquier precio

Luis de Grandes | 30 de mayo de 2011

EUROBLOG
Ampliar

Luis de Grandes

por Luis de Grandes

La comisión de Transportes del Parlamento Europeo acaba de poner su grano de arena para zanjar una polémica que lleva varios años provocando dolores de cabeza por igual a fuerzas de seguridad y pasajeros en los aeropuertos de la UE.

Cualquiera que haya viajado en avión tras los atentados del 11 de septiembre habrá sufrido las colas que se forman en los controles de seguridad antes de embarcar.

Estos controles se complicaron en 2006 con la prohibición de subir a los aviones con líquidos, geles o aerosoles, debido a que los terroristas habían logrado fabricar bombas capaces de estallar en pleno vuelo, ya no sólo escondidas en los zapatos, sino camufladas en un "inocente" bote de colonia o laca de pelo.

A la obligación de descalzarse, hubo que añadir exhaustivos chequeos corporales y del equipaje de mano, para exasperación de los viajeros.

La solución avanzada para remediar tal situación fue que todos los pasajeros pasáramos por los escáneres corporales, unas máquinas muy eficaces para detectar si uno lleva un objeto extraño encima, tan eficaces que difunden la imagen desnuda del sujeto examinado.

Bajo la premisa de que la seguridad es lo primero pero que no puede aplicarse a cualquier precio, y menos cuando las medidas afectan al derecho a la privacidad de las personas y pueden suponer un riesgo para la salud, el Parlamento Europeo votó en 2008 en contra del uso obligatorio de dichas máquinas.

Desde entonces, se han sucedido las discusiones sobre cuál debe ser el nivel de seguridad mínimo exigible en los aeropuertos de la UE, un debate que vuelve a las primeras páginas de los periódicos cada vez que una amenaza de bomba obliga a reforzar la seguridad.

Y es que cada país, por no decir cada aeropuerto, aplica a los pasajeros un sistema de control diferente y ya no sabemos a qué atenernos cada vez que cogemos un avión.

Hoy, tres años después, por fin se vislumbra luz al final del túnel, gracias en gran parte al avance de la tecnología, que ha posibilitado el consenso entre los diferentes posicionamientos políticos.

Los eurodiputados hemos aprobado en comisión un texto del que he sido ponente y que establece las condiciones de uso de los ahora llamados "escáneres de seguridad".

También hemos fijado el 29 de abril de 2013 como fecha límite para levantar la prohibición de embarcar con líquidos y reiterado la necesidad de armonizar, en la medida de lo posible, las medidas de seguridad de los aeropuertos europeos.

Esta resolución, que cuenta con el apoyo de todos los grupos políticos de la cámara, reconoce que el uso de los escáneres representa un valor añadido para la seguridad de los pasajeros que permitirá mejorar la situación en los aeropuertos.

Ahora bien, exigimos que dichos aparatos no empleen tecnología de rayos X -cuyo uso sí se permite para el equipaje-, ni proyecten imágenes corporales del pasajero sino una silueta estándar, o muñeco, que señale, en su caso, el lugar donde se encuentra un objeto extraño.

Algún aeropuerto ya está usando escáneres que mediante ondas milimétricas permiten detectar objetos metálicos y no metálicos en los pasajeros que van a embarcar, que cumplen esas condiciones.

También reclamamos que el pasajero tenga derecho a rechazar su paso por el escáner, aunque en contrapartida deberá someterse a un control que garantice un mismo nivel de seguridad y que en algunos casos puede ser más largo e incómodo.

En cualquier caso, consideramos que debe ser obligatorio informar previamente a los pasajeros sobre el tipo de control que se les va a practicar y las características de los escáneres.

Ahora esperamos que la Comisión Europea presente la correspondiente propuesta legislativa y que las partes implicadas se pongan manos a la obra para garantizar la seguridad en beneficio, y no en perjuicio, de los pasajeros.