El pepino y la UE

UE-EUROBLOG | 10 de junio de 2011

ESPAÑA-ELECCIONES EUROPEAS
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ESPAÑA-ELECCIONES EUROPEAS:CEU02. CEUTA, 11/05/09.- El cabeza de lista de UPyD para las elecciones europeas, Francisco Sosa Wagner , durante la conferencia que ofreció hoy en Ceuta en la que destacó la importancia de acudir a votar el 7 de junio en las elecciones europeas por la "trascendencia" para el ciudadano de las decisiones que se adoptan. EFE/REDUAN

Por Francisco Sosa Wagner

La “crisis del pepino” ha puesto de manifiesto carencias importantes en el funcionamiento de la Unión Europea acerca de las cuales será preciso meditar.

Cierto es que no resulta fácil actuar o tomar medidas rápidas cuando se presentan situaciones inesperadas, aquellas que en términos jurídicos se cobijan bajo las expresiones “caso fortuito” o “fuerza mayor”, y esta responde claramente a tales características, sobre todo desde el momento en que hubo que lamentar desgracias personales.

Pero es evidente que las organizaciones -sean públicas o privadas- han de tener previstos los mecanismos de alarmas y de respuestas para dar satisfacción a estas emergencias. En la UE estas prevenciones existen y se hallan a cargo de organizaciones especializadas como es el caso de la Agencia que se ocupa de la seguridad alimentaria amén de la propia Comisión europea. Han fallado, no han actuado con la debida diligencia, acaso porque la comunicación con las autoridades alemanas no ha sido eficaz o ha sido tardía.

Porque lo cierto es que, en la misma Alemania, el asunto ha desatado una polémica que ha rozado nada menos que a la estructura federal de aquél país. Un tabú político en el mundo alemán. Y, sin embargo, tanto en el hemiciclo de Estrasburgo como en la prensa alemana, se ha criticado la escasa eficacia demostrada por las autoridades y se ha creído encontrar una causa precisamente en la estructura descentralizada del poder.

Creo que es ir demasiado lejos. Los alemanes están muy acostumbrados a “coordinar” adecuadamente el ejercicio de sus competencias, distribuidas entre la Federación, los Länder y los municipios pues en eso ha consistido el éxito de su sistema. Ocurre que, además de disciplinarse a sí mismos, importa disciplinarse en sus relaciones con esa estructura multiestatal que es Europa en la que todos nos hallamos insertos. Y por ahí es donde se ven los costurones de las actuaciones de unos y otros.

Se impone pues poner rigor donde ha habido descoordinación y también superficialidad. Cuando se habla desde una tribuna pública toda precaución es poca y es evidente que la autoridad sanitaria del Land de Hamburgo ha debido de tener días más prudentes en su trayectoria política que aquel en el que anunció la culpabilidad del pepino español en el desencadenamiento de la epidemia.

Europa es un esfuerzo colectivo que merece la pena. Y en él hay que estar aunque tengamos tropiezos tan dramáticos y lamentables como este.