El eurodiputado español Inigo Méndez de Vigo. EFE/Archivo
por Iñigo Méndez de Vigo
La comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo aprobó el pasado mes de abril un informe sobre la reforma del procedimiento que rige las elecciones a la Eurocámara.
La principal novedad del informe, cuyo ponente ha sido mi colega el liberal británico Andrew Duff, consiste en la introducción de listas paneuropeas de candidatos. Por medio de estas listas, los ciudadanos europeos elegirían 25 eurodiputados adicionales a los actuales 751. Estos eurodiputados adicionales formarían parte de una circunscripción paneuropea cuya elección estaría regulada por una nueva autoridad electoral.
El informe Duff establece que cada elector podría depositar en las urnas dos papeletas por lista de candidatos a la Eurocámara. La primera papeleta sería depositada por la lista regional o nacional como se viene haciendo desde 1979. La segunda papeleta sería depositada por una lista elaborada por los partidos políticos europeos respetando el equilibrio de género y la procedencia de los candidatos, que tendrían que ser de al menos un tercio de los 27 Estados miembros.
En cuanto a las ventajas de las listas paneuropeas, quiero mencionar las siguientes: en primer lugar, considero que estas listas permitirán tanto a los electores como a los candidatos la posibilidad de dialogar sobre temas europeos saliéndose de los debates que muchas veces solo se centran en el ámbito nacional. Del mismo modo las listas paneuropeas ayudarán a fomentar una sana discusión sobre la importancia de Europa y lograrán canalizar entre los ciudadanos de la Unión la idea de que tenemos una empresa común—en el sentido que daba Ortega y Gasset al término—llamada Europa.
En segundo lugar, las listas paneuropeas llevarán a los partidos políticos nacionales a tomar mayor conciencia sobre la importancia de la Unión Europea. Los ciudadanos muchas veces no se dan cuenta que la legislación europea se aplica diariamente en el ámbito nacional. Un claro ejemplo es que 80% de la legislación económica es legislación europea. Y es que somos europeos sin saberlo.
Las listas paneuropeas contribuirán igualmente a fortalecer los partidos políticos y las campañas electorales. El acercamiento entre los distintos partidos políticos para formar una lista común, llevará a trabajar por agendas programáticas, las cuales son fundamentales para el funcionamiento de los grupos en la Eurocámara.
Por último, espero que esta reforma electoral motive la participación ciudadana y lleve a los ciudadanos a sentirse cada vez más cerca de Europa.
Por las razones antes mencionadas, votaré en el próximo pleno del mes de julio a favor del informe Duff. La aprobación de este informe no solamente fortalecerá a Europa, sino también ayudará a los ciudadanos a pensar y a sentirse cada vez más europeos. Porque como decía D. Salvador de Madariaga “Europa será una realidad cuando lo sea en la conciencia de sus ciudadanos”.






