ESPAÑA-PARTIDOS-PSC:LP01 LAS PALMAS DE GRAN CANARIA, 10/07/2010.- El presidente de la delegación Socialista española en el Parlamento Europeo, Juan Fernando López Aguilar, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Las Palmas de Gran Canaria para analizar la actualidad política, valorar los seis meses de la presidencia española de la Unión Europea y realizar un balance del primer año de legislatura en el Parlamento Europeo. EFE/Ángel Medina G.
Por Juan Fernando López Aguilar, Presidente de la Delegación Socialista Española en el Parlamento Europeo
La "crisis del año 8" - la peor desde 1929, la más destructiva en términos sociales que hayamos conocido en nuestras vidas- ha puesto de manifiesto con brutal crudeza los errores de diseño de nuestra Unión Monetaria, encerrados en las insoportables "asimetrías" en la zona euro: la de los desequilibrios entre la economía productiva y la especulativa; entre la unión monetaria y la ausencia de coordinación fiscal y presupuestaria y la que contrasta la celeridad de los asaltos especulativos y la penosa lentitud de las respuestas. Pero su impacto electoral no ha sido menos "asimétrico":a lo largo de la crisis, la derecha acude a las urnas movilizada, con redoblado apetito, mientras los progresistas desertan de las urnas, rehuyendo el apoyo a los partidos de izquierda forzados a asumir dolorosas purgas de caballo que son visualizadas por muchos como una reducción inasumible del margen de maniobra de los gobiernos y un achique de espacios a la idea misma de la política.
Me niego en redondo a aceptar que los conservadores tengan mejores "credenciales" para gestionar la economía, ni en tiempos de bonanza ni mucho menos en la crisis; de hecho han sido sus pulsiones desreguladoras y recetarios propensos a la codicia sin freno y al endeudamiento irresponsable las causas de tanto malestar: la explicación de su auge descansa más bien en la desmotivación y la desorientación del voto socialdemócrata, en conjunción al rechazo de una "única política" de "consolidación fiscal" (contracción presupuestaria con derrumbamiento de ingresos e injusto reparto de cargas), a la que se presenta como carente de alternativa por la izquierda sin reparar en costes y en sufrimiento humano.
La izquierda europea está atravesando dificultades tremendas, por la intensidad y el contenido de las transformaciones sociales a las que estamos asistiendo. También en España la socialdemocracia está conociendo momentos de tribulación dificultades, pero es nuestra obligación relanzarlas desde nuestros valores y manteniendo una identidad políticamente reconocible.
El desafío permanente reside en garantizar, desde la equidad fiscal y la progresividad, la financiación de los servicios públicos que realizan los derechos fundamentales en tiempos no sólo de crisis sino de desplome de los ingresos; y al mismo tiempo, apuntalar un bienestar inteligente, sostenible y globalmente solidario. No podremos hacerlo desde luego apostando de nuevo por el consumo y el endeudamiento especulativo ni la destrucción medio ambiental. Pero tampoco lo conseguiremos regresando a los prejuicios nacionales, proteccionismos, ni discriminaciones e injusticias del pasado. No va a ser fácil, y, sin embargo, es necesario, más urgente que nunca.
La socialdemocracia europea debe, imperiosamente, "rescatar" la política y combatir fieramente su autonomía frente a los poderes fácticos (financieros y mediáticos). Haciendo esto, debe poner en común su estrategia alternativa de salida de este bache: nueva justicia fiscal (ingresos propios en la UE para garantizar la cohesión y la preservación del modelo social europeo); tesoro europeo y eurobonos para apoyar a los países asfixiados por los intereses usurarios de su deuda y nuevos plazos para recuperar sus economías denunciando las actuales condiciones de imposible cumplimiento, de los que el apremio a Grecia está siendo, hasta la fecha, el ejemplo más lacerante y socialmente doloroso.






