La eurodiputada Maria Badia i Cutchet (S&D).
Por Maria Badia i Cutchet, eurodiputada (S&D)
Las cifras parecen demostrar que en tiempos de crisis como los que vivimos, se consume más cultura, por lo menos en algunos de los sectores. Podría parecer que la cultura ejerce un poder de calmante, taumatúrgico ante la incerteza que nos producen las noticias que nos llegan en el día a día y ante las dificultades a las que debemos enfrentarnos. Un buen ejemplo es el incremento de las visitas a los museos españoles, que reciben tantos visitantes como aficionados llenan estadios de fútbol.
Por ello, los Premios Lux al cine Europeo que hemos otorgado recientemente en el Parlamento Europeo han sido una magnífica oportunidad para hablar de cultura, de cine, en tiempos de crisis.
Porque el compromiso del Parlamento Europeo con el cine no es solamente la ayuda a un sector de la cultura, sino que se trata de apoyar los elementos de progreso, de cohesión y de motor para la innovación y la prosperidad económica que representa la cultura y dentro de ella el cine. Como ponía Ken Loach en boca de uno de sus personajes de la película "Bread and roses": "Queremos pan, pero también queremos rosas". Y en momentos de crisis económica y de incertidumbre, la cultura, en toda su amplitud, puede ser la fuente que proporcione ambos.
Más allá de los ámbitos específicos y las formas de expresión artística y cultural, LA CULTURA- como concepto complejo e integrador - se define, en gran medida, sobre una doble vertiente.
Por una parte, la cultura es la herramienta de cohesión social por antonomasia. Establece los referentes identitarios compartidos por los individuos de un territorio determinado -por ejemplo, Europa- y, sobre todo, ofrece recursos para entender nuestro entorno y para aprender a interactuar y a enriquecernos a través de él. Y es que la cultura, no únicamente brinda las habilidades que necesitamos para desenvolvernos en el medio social sino que también ayuda a cultivar la esfera individual mediante la creatividad, el ocio y el conocimiento.
Por otra parte, las industrias creativas y culturales y las relacionadas con el conocimiento son un poderoso instrumento de generación de actividad económica y de inversiones con proyección duradera y de gran valor añadido. Además de su capacidad incomparable de transferir conocimiento a otros sectores económicos y de generar sinergias de cooperación y de complementariedad entre ellos.
Estas dos vertientes de la cultura - la económica y la social y humana - cobran una importancia especial en la era digital y del 2.0, en la que han surgido nuevas plataformas de difusión y de acceso a la cultura y nuevos nichos para la innovación y la creatividad.
Por todo ello, creo que existen sobradas razones para reforzar el compromiso europeo con la cultura - y dentro de ella con el cine.
Para el próximo periodo de planificación financiera plurianual (2014-2020), la Comisión Europea ha propuesto un incremento del presupuesto del 37% para las líneas destinadas al nuevo Programa destinado a la cultura, Creative Europe. Dentro de este, el Programa Media se llevaría aproximadamente un 50%, lo cual supondría cerca de 1000 millones de Euros y un incremento de más o menos un 16%. Una medida que se encamina en la dirección de otorgar centralidad a la cultura para superar las adversidades y crear un nuevo modelo económico sostenible e inteligente.
En este contexto, los Premios LUX además de contribuir a dar mayor visibilidad a la cultura europea, la promueve en sus múltiples dimensiones: en la económica - mediante la promoción de las obras de nuestros creadores y creadoras -; en la social y humana - narrando historias cuyo telón de fondo son los valores europeos y los debates entorno a la convivencia y los lazos comunes de la ciudadanía de la UE; en la política en la medida que constituyen una plataforma para explorar y mejorar áreas concretas de actuación política que se ponen de manifiesto en las situaciones y conflictos que viven los personajes de las películas: inmigración, integración, pobreza, formación, trabajo o violencia, por citar algunas.
En definitiva, los premios LUX son una gran oportunidad para fomentar la creatividad; enriquecer la cultura europea y ponerla en valor tanto dentro de la Unión como más allá de sus fronteras.
La película francesa "Les neiges du Kilimanjaro" del director Robert Guédiguian, ha sido la premiada en la edición de este año. Su productor, Marc Bordure, al recoger el premio declaró en nombre del director que "los valores europeos están vinculados a la idea de la república, una república que Jean Jaurès, quien ha servido de inspiración para mi película, llamaba "República social": libertad, igualdad y fraternidad son las cualidades que Europa también debe defender (...) No abandonen a las pobres gentes de Víctor Hugo, otra figura clave del film, en las 'aguas heladas del cálculo egoísta".
Creo que no se puede definir mejor el rumbo que Europa debe tomar antes de que el miedo y el egoísmo nos ahoguen en "aguas heladas".






