La eurodiputada del PP Eva Ortiz.
Por Eva Ortiz
Después de dos años de espera y tras la Ratificación del Protocolo 36 por parte de los 27 Estados Miembros de la UE que permitía la entrada de los 18 nuevos eurodiputados de 12 países, entre ellos España, en virtud del Tratado de Lisboa, el pasado 1 de diciembre recogía mi acta de eurodiputada en la Junta Electoral Central en Madrid. A partir de ese momento me incorporaba como diputada de pleno derecho en el Parlamento Europeo
En poco más de 15 días, mi vida ha dado un giro espectacular. Si bien durante este tiempo de “eurodiputada fantasma”, nombre con el que se nos conocía en la jerga comunitaria a los 18 eurodiputados que nos correspondía un escaño pero que hasta ahora no teníamos ni voz ni voto, me he estado preparando y formando para esta nueva etapa, estar en la primera línea de la política europea supone una gran responsabilidad y dedicación de la que uno sólo es consciente cuando la vive en primera persona.
Llego a Europa en un momento crucial para nuestro futuro, en un momento de profunda crisis económica, en un momento delicado para el Euro pero también en un período cargado de grandes esperanzas, oportunidades y expectativas. Desde mi escaño de eurodiputada, se me otorga el honor y la enorme responsabilidad de trabajar activamente en la labor de forjar un futuro mejor para los ciudadanos europeos y poder contribuir a devolverles la confianza depositada en sus representantes. Así lo he podido comprobar al tener el privilegio de participar activamente en la Cumbre de Marsella del pasado 7 y 8 de diciembre, coincidiendo con mi primera semana de eurodiputada rodeada de los primeros espadas y máximos representantes de las Instituciones Europeas como el Presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso; del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, y del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek, así como los líderes europeos entre los que se encontraba el Presidente Francés, Nicolás Sarkozy, la Canciller alemana Angela Merkel y el Presidente electo del Gobierno Español y líder del Partido Popular, Mariano Rajoy a quien tuve la oportunidad de ponerme a su entera disposición para trabajar conjuntamente en el compromiso de sacar a España del difícil momento en el que se encuentra.
Tras dos intensos pero apasionantes días de trabajo en Marsella, mi segunda semana como eurodiputada me llevó a la sesión plenaria de Estrasburgo y a mis primeras votaciones sobre cuestiones tan importantes para nuestro país como la renovación del acuerdo de pesca con Marruecos, que apoyábamos la delegación española del Partido Popular Europeo, o la orden europea de protección, dossier del que es responsable mi compañera de filas Teresa Jiménez Becerril y que garantiza a las víctimas de delitos como la violencia, el acoso, la homofobia o la trata el mismo nivel de protección frente a sus agresores en toda la UE.
Temas estos que afectan directamente a los ciudadanos al contrario de lo que muchas veces se pueda pensar al situar la política Europea en algo muy lejano, en la que se discuten asuntos alejados de las preocupaciones reales del ciudadano. He podido comprobar que esto no es así.
El 80 por ciento de la legislación española procede de la Unión Europea. Lo que ahora se discute en Europa tendrá consecuencias reales para los ciudadanos de nuestros países, de nuestras regiones y de nuestros municipios.
Y es precisamente con esta idea de servicio al ciudadano con la que aterrizo en Bruselas. Tras años dedicada a la política local y regional en la Comunidad Valenciana, desde mi nueva responsabilidad quiero ser un vínculo entre los municipios, las instituciones más cercanas al ciudadano, y la Unión Europea.
Desde mi escaño de europarlamentaria, aspiro a ser un punto de referencia para los valencianos y el resto de españoles en Europa. Se me brinda la oportunidad de conocer de primera mano las distintas posibilidades para la obtención de financiación europea por parte de los ayuntamientos y ayudar así a la creación de empleo y a incentivar la formación y la inserción laboral.
Tenemos por delante un período de negociaciones claves en las futuras políticas europeas y reparto de fondos que tendrán un impacto directo en los Estados Miembros. Así, por primera vez, el Parlamento Europeo decidirá en la reforma de la Política Agraria Común, tan importante para nuestro país, en igualdad con el Consejo; durante el próximo año el Parlamento Europeo debatirá sobre el Presupuesto plurianual 2014-2020 de la Unión Europea que incluye el dinero destinado a la política de cohesión y los fondos estructurales. Lo que se decida ahora será clave para el futuro de nuestras regiones.
Clave para España será también la política de transportes que se decidirá a lo largo del 2012 en el Parlamento Europeo y que incluye el Corredor Mediterráneo, clasificado por la Comisión Europea como uno de los 10 corredores prioritarios para el desarrollo de las redes transeuropeas.
Proyectos apasionantes que conllevan un ejercicio de profunda responsabilidad e intenso trabajo. Llego cargada de ilusión y ganas de trabajar para cumplir con el compromiso adquirido con los ciudadanos, agradeciéndoles a través de mi dedicación y entrega, la confianza depositada en mí.






